Documento sin título
  • Asesoramos

  • Fiscal

  • Contable

  • Proyectos Técnicos

  • Dirección Técnica de Obras

Autónomos societarios: base de cotización más alta y sin tarifa plana

Un autónomo societario paga 5.100 euros más al año que un autónomo normal debido a que no pueden aplicar la tarifa plana a su actividad y porque su base de cotización es mayor. Desde el año 2014 la ley equipara a un autónomo societario con aquellos que tienen a diez o más personas contratadas.

Creative business people working in open plan office

Hay dos supuestos para ser autónomo societario. El primero consiste en ejercer funciones de dirección o gerencia como administrador o consejero de una empresa y, el segundo, ejercer como socio trabajador habiendo constituido antes una sociedad mercantil en cualquiera de sus variantes y en algunos de estos supuestos:

-Tener al menos el 25% del capital de la empresa y ejecutar labores de dirección o gerencia.

-Tener al menos el 33% del capital y trabajar en la empresa.

-No tener participaciones pero convivir con uno de los socios con el 50% de capital.

Hasta hace poco, la cuota que los autónomos societarios pagaban cada mes a la Seguridad Social venía ligada, al igual que cualquier autónomo, a la subida anual del Salario Mínimo Inteprofesional. Sin embargo, la nueva ley estableció que serían los Presupuestos Generales del Estado (PGE) los que estableciesen la subida anual de la cuota. Conforme a este nuevo criterio, la base mínima de cotización para este colectivo es, en 2019, de 1.214,10 euros, 16 euros más al mes respecto al año anterior. “Esto supone una cuota mínima de 364,22 euros para los autónomos societarios”, afirma Joaquina Rueda, responsable de Jraeconomistas.

LA VÍA A LA RECLAMACIÓN

Según esta asesora fiscal, la otra diferencia importante en materia de cotización entre un autónomo societario y otro normal es que la Tesorería General de la Seguridad Social excluye a los primeros de poder acogerse a la tarifa plana. El hecho, considerado por algunos un agravio comparativo, ha derivado en demandas antes los tribunales que, en la mayoría de los casos, han fallado a favor de los autónomos societarios. Como ejemplos, Joaquina Rueda recuerda que “las primeras en estimar los recursos presentados fueron la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Rec. 1125/2013, de 30 de enero de 2015 así como la del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Rec. 4294/2014, de 21 de mayo de 2015”.

Para aquellos interesados en reclamar, en Gestron señalan que tienes que seguir los pasos siguientes:

-Nueva alta en el RETA: Desde este momento tienes 30 días para presentar un recurso contra la resolución de no reconocimiento de la tarifa plana, que será denegada. La vía para reclamar es el contencioso administrativo.

-Si ya estás dado de alta: En este caso reclamarás las bonificaciones que no has podido aplicar hasta la fecha. “Aquí tienes un periodo de 4 años para hacerlo. Debes ir a la Tesorería de la Seguridad Social donde tienes que presentar una solicitud de ingresos indebidos donde si se te deniega podrás acudir al contencioso administrativo”.

“De esta forma, , sintiéndolo mucho, normativamente seguimos en las mismas. Pero se abre una vía de acceder a la tarifa plana mediante pleitos individuales que terminará provocando (Y estamos seguros) que la Seguridad Social reconozca el derecho del societario a poder acogerse a dichas bonificaciones sin necesidad de andar con demandas y jueces”, concluyen en Gestron.

Más desdichas con el j…. certificado digital

Esto no es un artículo de opinión, ni siquiera una lamentación; es una venganza.

Cada dos años me toca pelear con la renovación del certificado digital que expide esa banda de chapuceros que es la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. A diferencia del certificado personal, el de entidad jurídica no se actualiza on line, así que tengo que irme al registro, pagar 7€ por la copia de inscripción en el registro mercantil, luego irme a Hacienda a autentificarme ante un funcionario, validar un código que me da la FMNT, pagar 16€, descargarme el certificado e instalarlo. No me queda otra bajo pena de multa, porque Hacienda obliga, y además se necesita para facturar electrónicamente.

Todos los pobres desdichados guardamos a tal fin un Internet Explorer antiguo, y va bien un Chrome48 (que no se actualiza). Hay que desactivar casi todos los muros de seguridad, antivirus y enfrentarse a un buen número de excepciones de seguridad, trampas de interfaz, reacciones sicalípticas. La alternativa es un navegador Mozilla, pero es peor, todavía más excepciones de seguridad, hay que personalizar, tocar aquí, tocar allá, y encima va con una especie de retardo, crees que se instala y no. Enfín… A veces te juega putadas como que la pantalla de confirmación aparece «debajo» de la pantalla activa. Otra te pide por defecto actualizar el lector de tarjeta (?). Un Cristo. Y eso que estoy abreviando, no les cuento los procesos de actualización de Java, ni el tiempo perdido consultando «dudas más frecuentes» que te derivan a un tocho de 70 folios…

Este 2019 me pasó que iniciado el proceso de descarga desde Mozilla (porque el otro no aceptaba la tarjeta de pago, a saber por qué), y tras pagar los 16€ no pude completar el trámite. Aquello se empezó a poner azul de ventanas emergentes con «error failure», «no autentification», etc… Tras buscar como hijoputa al padre el teléfono de soporte, llamo con la suerte de que el operario va y me revoca el código, para devolverme la pasta, cuando yo le advertí que no me revocara y que me diera asesoramiento técnico. Nada, sin piedad. Tuvimos un altercado, con servidor rojo de ira soltando el «Usted no sabe con quién está hablando», cagonsuputaabuela» y mis hijos buscando Calmante Vitaminado en el botiquín familiar, como cuando pierde el RCE Espanyol en el último minuto, que así es mi vida…

Vuelta a solicitar permiso, gestionar cita previa en Hacienda. Vuelta a autentificarme ante la funcionaria (que como buena veterana, imagino iba con el dedo puesto sobre el botón de llamar a seguridad, «la guerra que nos dan los de la FMNT», nos decía). Vuelta a casa, vuelta a pagar, vuelta a probar con los tres navegadores, nada. Vuelta a llamar. Esta vez un tipo algo más solvente me indica que tengo un certificado previo de 2017 instalado no se sabe dónde ni porqué y que ha sobrevivido «de milagro» a los borrados. Esto, ahora, en 2019, hace dos años la cosa era que habían cambiado el nombre y en lugar del de la empresa, aparecía el tuyo, pensabas que era un error, y a la casilla de salida.

Borramos el certificado y toca reiniciar el proceso de descarga. Esta vez  termina bien, así que me pongo a facturar (por cierto, también con el Explorer viejuno, sino no va) pero a la hora de firmar hay una confusión de permisos y el FACE el sistemas de remisión de la factura electrónica (que excuso comentar), no lo acepta. Paso de llamar al FACE, tienen un 902 y la consulta sale por un ojo de la cara, y eso que es un servicio público. Recapacito, me fumo un paquete de tabaco de tirón y optó por  exportar el certificado, volverlo a cargar en el navegador Explorer , borrar las facturas y volverlas a emitir. Bingo. Finalmente, de una puta y jodida vez, logro terminar el trámite. Me sirvo un copazo y suelto una jeremiada en Facebook.

Echo la cuenta y me sale una barbaridad de días perdidos, un mes y pico de retraso en la facturación, todo por una mierda pinchada en un palo, vergüenza nacional, infratecnología mierder made in Chanchullolandia, que no hay manera de jubilar. Y así cada dos años, al juego de la oca del certificado digital de personas jurídicas.

En España hay por lo menos 600.000 sociedades limitadas y anónimas. Echando la cuenta, la banda que ha perpetrado esta chapuza se lleva, por tanto, un mínimo de 5M€ al año por este ejercicio de vandalismo digital. No he encontrado el nombre del autor u empresa. Son el servicio CERES de la FMNT. Los mismos que con lo que nos chupan por este latrocinio patrocinan estatuas de la Virgen en el Acueducto y ahora entiendo porqué; porque cuando les llegue el postrer suspiro y dejen de boicotear al mundo el Altísimo les pedirá cuentas y quieras que no, patrocinar imágenes sagradas…

Ahora, la culpa de fondo la tiene el Gobierno. Algún genio dictaminó en su día que había que proteger al contribuyente con un doble cifrado. Un programa que encripta tu password personal y vuelve a encriptar el acceso de ese usuario a la base de datos de Hacienda. Para hacerle más difícil, además, hay que autentificarse en persona física. Para todo eso tiran de Java, pero esta programación ha quedado obsoleta y los navegadores nuevos no la admiten. Y así llevamos una década de mal rollo.

Autentificar al usuario es un problema que tienen todas las empresas serias y que se arregla con una autentificación manual. Por ejemplo, un sms de confirmación, una tarjetita con códigos, una criptocalculadora. En definitiva, que sistemas para evitar esta pesadilla los hay, y a patadas, y baratos (el banco, sin ir más lejos, no me cobra, Hacienda sí, y si el banco ni me cobra, imaginen…) Pero lo barato, bonito y bueno no interesa. Hay que alimentar el chanchullo.

La mayoría de empresarios que conozco ya se han resignado a, llegado el caso, dejarlo en manos de un informático, pagar lo que toque, y a otra cosa mariposa. Pero uno tiene pundonor, constancia y tesón…

No hay derecho. Y así, mientras los polítcos se pasean prometiendo que arreglarán las pensiones, Cataluña, la despoblación de Soria, el cambio climático y el entierro de Franco, yo les pido, a ver, chavalotes, sí, fijo que esta vez lo arregláis, ¿pero qué podéis hacer para que estos del CERES acaben en la cárcel?

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

Autónomo o Sociedad,

¿qué alternativa es más favorable fiscalmente?

Mateo Amando López, Departamento Fiscal de SuperContable.com - 25/02/2019

img_ct_01

Una duda frecuente a la hora de emprender es si empezar como autónomo o constituir directamente una sociedad. Una duda que persiste incluso después de haber iniciado la actividad económica. En este caso ya como autónomo, la pregunta es si continuar así o pasar a ejercer la actividad a través de una sociedad (generalmente a una sociedad de responsabilidad limitada, SL).

Si bien existen muchos factores a valorar como los gastos iniciales, las obligaciones administrativas, la responsabilidad frente a deudas, la capacidad de negociación o las personas implicadas en la actividad, en esta entrada nos vamos a ceñir a la fiscalidad de una y otra alternativacon el objetivo de ver con qué forma se pagan menos impuestos.

Para empezar, los ingresos del trabajador autónomo tributan como rendimientos de actividades económicas en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que es un impuesto de carácter progresivo por tramos(cuanto mayor es el beneficio mayor es el tipo de gravamen que se aplica), mientras que el beneficio de la sociedad tributa en el Impuesto sobre Sociedades (IS) a un tipo fijo del 25% (15% en el primer período impositivo en que la base imponible resulte positiva y en el siguiente si no se ejercía con anterioridad la actividad).

Recuerde que...

Mientras los ingresos del autónomo estén gravados a un tipo medio inferior al 25% en el IRPF, a efectos fiscales no le saldrá a cuenta tributar por sociedades.

Por tanto, a partir de un determinado nivel de ingresos la factura fiscal en el IRPF es mucho más alta, pero cuidado, como socio trabajador de la sociedad la remuneración recibida también tributará por IRPF, así como los dividendos que se decidan repartir.

En este sentido, esta ventaja impositiva sólo tiene realmente valor si parte de los beneficios se mantienen dentro del patrimonio de la sociedad, en forma de reservas. Si se pretende llevar todo el beneficio de la sociedad, entre el Impuesto sobre Sociedades y el IRPF por la nomina y los dividendos la factura fiscal queda más o menos igual.

EJEMPLO

Imaginemos una persona soltera que reside en Madrid, sin descendientes ni ascendientes a cargo y sin ningún tipo de discapacidad que obtiene un rendimiento neto por el ejercicio de su actividad económica como autónomo de 60.000 euros (ingresos menos gastos), sin ningún otro tipo de rentas.

SOLUCIÓN

Como autónomo tiene que tributar en el IRPF por el total de sus rendimientos, mientras que con la sociedad puede decidir ponerse una nómina que le permita vivir holgadamente, digamos 24000 euros más Seguridad Social, repartirse un plus anual en forma de dividendo de 6000 euros y dejar el resto en la entidad.

Ante estas dos alternativas la factura fiscal vendría dada por:

Autónomo
Beneficio 60.000,00
IRPF (tipo medio obtenido: 27,49%) 15.948,80
Líquido autónomo 44.051,20
Sociedad
Beneficio (sin nómina socio) 60.000,00
Nómina socio 24.000,00
Beneficio antes de impuestos 36.000,00
IS (25%) 9.000,00
Dividendo 6.000,00
IRPF (16,68% nómina + 19% dividendo) 4.810,75
Total impuestos (IRPF + IS) 13.810,75
Líquido socio 25.189,25
Reservas sociedad 21.000,00

Como podemos ver, en la situación planteada (beneficio de 60.000,00 euros) el trabajador autónomo tendría que abonar 15.948,80 euros de IRPF, mientras que como socio trabajador de una sociedad mercantil abonaría 4.810,75 euros de IRPF y 9.000 euros de IS, para un total de 13.810,75 euros en impuestos. Casi dos mil euros de ahorro anual trabajando mediante la constitución de una sociedad en lugar de como trabajador autónomo, una diferencia que se puede ir a los nueve mil euros si el rendimiento obtenido es de 100.000 euros y así sucesivamente.

Es verdad que como autónomo el líquido a percibir es mayor (44.051,20 euros frente a 25.189,25) pero el socio aun cuenta con 21.000,00 euros más en la sociedad que puede invertir en la actividad económica (o en cualquier otra inversión) sin tener que rendir cuentas por ello ante Hacienda hasta que no reparta más dividendos o disuelva la sociedad.

En definitiva, debe estudiarse cuánto dinero se necesita para mantener el nivel de vida que queremos o que ya llevamos y si ganamos más con la actividad es momento de pensar en constituir una sociedad mercantil que permita evitar la progresividad del IRPF.

Evidentemente el nivel de ingresos que haga aumentar la escala de gravamen del IRPF por encima del tipo del IS dependerá de varios factores como las circunstancias personales y familiares del autónomo, la Comunidad Autónoma donde esté su domicilio fiscal y el resto de rentas que perciba aparte de por la actividad económica desarrollada.

Recuerde que...

Además, en caso de dedicarte al comercio minorista y por tanto estar sometido al régimen especial del recargo de equivalencia del IVAla constitución de una sociedad es la única forma de evitar este sobrecoste en las compras a tus proveedores.

Tenga en cuenta que en esta simulación no se ha considerado ningún tipo de incentivo fiscal que de haberse aplicado rebajaría considerablemente los impuestos a pagar tanto en el IRPF como en el IS. No obstante, si hubiera que dar una cifra sin más datos, el intervalo a contemplar sería los 40.000 – 50.000 eurosa partir de este rendimiento sale más a cuenta constituir una sociedad que tributar como trabajador autónomo, siendo la situación ideal a efectos fiscales que se perciba un sueldo anual que no exceda de dicho rango y se limite en lo posible el reparto de dividendos.

No obstante, según el tipo de actividad desarrollada y el nivel de facturación esperado puede ser beneficioso fiscalmente acogerse al régimen de estimación objetiva del IRPF (y al régimen simplificado del IVA)lo que sólo se puede hacer como trabajador autónomo y siempre que no se superen los límites de facturación y compras (250.000 euros actualmente).

Conclusión:

Con las salvedades indicadas, no es de extrañar que sea habitual escuchar que es mejor empezar la actividad económica como trabajador autónomo y ya una vez estabilizado el negocio y ante una alta facturación pasar a ejercer la actividad económica a través de una sociedad mercantil en vez de a título personal.