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5 claves para no traspasar la frontera entre el ahorro fiscal y el fraude a la Agencia Tributaria

Mesa con facturas sobre el ahorro fiscal y el fraude a la Agencia Tributaria

No son pocos los deportistas de élite y famosos que tienen problemas con la Agencia Tributaria, por discrepancias en las liquidaciones de impuestos, pero aunque estos son casos con más repercusión mediática, son mucho más frecuentes los litigios de empresas y particularesanónimos con Hacienda.

Sin embargo, no todo al que reclama el fisco es un defraudador, ni tampoco todo debería valer para cobrar las deudas tributarias, ya que casos como la irrupción de funcionarios de Hacienda en una boda para embargar a la empresa de catering en pleno convite, en nada ayudan a la imagen de la Agencia Tributaria.

La presunción de inocencia hasta que se demuestra que se ha cometido un delito fiscal, la discreción y evitar daños colaterales deberían ser principios inquebrantables por parte de la Agencia Tributaria, entendiendo por daños colaterales el causar importantes perjuicios a personas ajenas a la existencia de una deuda tributaria, como el caso antes comentado de la boda.

Por otra parte, empresas, particulares y asesores fiscales también deben delimitar la frontera por la que se pasa del ahorro fiscal al fraude fiscal, para lo cual podemos tener en cuenta los siguientes puntos clave.

Si resides en España, procura pagar tus impuestos en España

La normativa tributaria establece que si un ciudadano pasa la mitad del año (más un día) en España, se le debe considerar residente a efectos fiscales, y tiene que tributar en concepto de IRPF por los ingresos que obtiene en todo el mundo. Es por ello que no son pocos los casos de personas residentes en nuestro país que simulan residir en otros países con menor tributación para ahorrarse impuestos, pero cada vez son más los que tienen problemas con Hacienda por este motivo.

Elige a un buen asesor fiscal

Los clientes de las asesorías no deberían dejarse arrastrar por entramados fiscales que no entienden, con la promesa de grandes ahorros fiscales, que redundan en muchos casos en problemas con la Agencia Tributaria. Cada vez son más los casos en los que el coste del entramado fiscal, el pago de abogados y las multas exceden con mucho el supuesto ahorro fiscal, por no hablar de los casos en los que incluso se puede acabar en la cárcel. Hay que ser prudentes con las ofertas de ahorros fiscales de nuestros asesores fiscales y entender bien en qué consisten y si puede haber algún tipo de conflicto con Hacienda. Es mejor asesor fiscal el que nos convence para que paguemos impuestos, que el que nos dice que no lo hagamos o paguemos menos y acabamos pagando mucho más con multas y recargos.

No hay por qué organizar las actividades económicas de la forma más favorable para Hacienda

Hacienda no puede basarse, para apreciar que existe una simulación negocial dirigida a obtener un beneficio fiscal indebido, en el hecho de que, concurriendo varias normas tributarias, el contribuyente se ampare en la más favorable y evite la más onerosa, ya que en nuestro país existe la libre configuración negocial. Según se especifica en una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia de 26 de enero de 2015, es “legal y lícita” la utilización de sociedades para facturar los servicios profesionales de personas físicas, de manera que un profesional, actuando por cuenta propia, puede constituir una sociedad mercantil y tributar por el impuesto sobre sociedades y no por el IRPF, y no soportar la retención, con el correspondiente ahorro fiscal. Por lo tanto, tampoco se trata de pagar más impuestos si legalmente hay fórmulas legales para pagar menos.

No siempre la Agencia Tributaria tiene razón

Entre la vía administrativa y la judicial, la Agencia pierde más del 50 % de sus pleitos, por lo que si tenemos discrepancias con los criterios de la Agencia Tributaria que nos reclama cantidades que consideramos improcedentes, se debe recurrir a los tribunales.

Diferencia entre delito fiscal e infracción tributaria

Podemos incurrir en una infracción tributaria sin ser conscientes de ello, pero es raro que alguien no se dé cuenta de que está incurriendo en un delito fiscal. Para que exista infracción tributaria tiene que cumplirse lo siguiente:

  • Ser una acción voluntaria e intencionada.
  • Existir una norma que tipifique y describa esa conducta como sancionable.
  • Estar prevista la sanción que se aplicará cuando se produzcan los hechos que determinen esa infracción.
  • Existir culpabilidad manifiesta por parte del infractor.

Las infracciones tributarias pueden clasificarse como leves, graves o muy graves.

El delito fiscal se tipifica en el artículo 305 del Código Penal, que indica que "el que, por acción u omisión, defraude a la Hacienda Pública estatal, autonómica, foral o local, eludiendo el pago de tributos, cantidades retenidas o que se hubieran debido retener o ingresos a cuenta, obteniendo indebidamente devoluciones o disfrutando beneficios fiscales de la misma forma, siempre que la cuantía de la cuota defraudada, el importe no ingresado de las retenciones o ingresos a cuenta o de las devoluciones o beneficios fiscales indebidamente obtenidos o disfrutados exceda de 120.000 euros será castigado con la pena de prisión de uno a cinco años y multa del tanto al séxtuplo de la citada cuantía".

Para todos aquellos interesados en ser expertos asesores tributarios, el CEF.- pone a su disposición diferentes programas formativas, siendo el Máster en Tributación/Asesoría Fiscal el más completo de estos programas.

José Ramón Fernández de la Cigoña Fraga
Colaborador del CEF.-

Autónomos societarios: base de cotización más alta y sin tarifa plana

Un autónomo societario paga 5.100 euros más al año que un autónomo normal debido a que no pueden aplicar la tarifa plana a su actividad y porque su base de cotización es mayor. Desde el año 2014 la ley equipara a un autónomo societario con aquellos que tienen a diez o más personas contratadas.

Creative business people working in open plan office

Hay dos supuestos para ser autónomo societario. El primero consiste en ejercer funciones de dirección o gerencia como administrador o consejero de una empresa y, el segundo, ejercer como socio trabajador habiendo constituido antes una sociedad mercantil en cualquiera de sus variantes y en algunos de estos supuestos:

-Tener al menos el 25% del capital de la empresa y ejecutar labores de dirección o gerencia.

-Tener al menos el 33% del capital y trabajar en la empresa.

-No tener participaciones pero convivir con uno de los socios con el 50% de capital.

Hasta hace poco, la cuota que los autónomos societarios pagaban cada mes a la Seguridad Social venía ligada, al igual que cualquier autónomo, a la subida anual del Salario Mínimo Inteprofesional. Sin embargo, la nueva ley estableció que serían los Presupuestos Generales del Estado (PGE) los que estableciesen la subida anual de la cuota. Conforme a este nuevo criterio, la base mínima de cotización para este colectivo es, en 2019, de 1.214,10 euros, 16 euros más al mes respecto al año anterior. “Esto supone una cuota mínima de 364,22 euros para los autónomos societarios”, afirma Joaquina Rueda, responsable de Jraeconomistas.

LA VÍA A LA RECLAMACIÓN

Según esta asesora fiscal, la otra diferencia importante en materia de cotización entre un autónomo societario y otro normal es que la Tesorería General de la Seguridad Social excluye a los primeros de poder acogerse a la tarifa plana. El hecho, considerado por algunos un agravio comparativo, ha derivado en demandas antes los tribunales que, en la mayoría de los casos, han fallado a favor de los autónomos societarios. Como ejemplos, Joaquina Rueda recuerda que “las primeras en estimar los recursos presentados fueron la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Rec. 1125/2013, de 30 de enero de 2015 así como la del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Rec. 4294/2014, de 21 de mayo de 2015”.

Para aquellos interesados en reclamar, en Gestron señalan que tienes que seguir los pasos siguientes:

-Nueva alta en el RETA: Desde este momento tienes 30 días para presentar un recurso contra la resolución de no reconocimiento de la tarifa plana, que será denegada. La vía para reclamar es el contencioso administrativo.

-Si ya estás dado de alta: En este caso reclamarás las bonificaciones que no has podido aplicar hasta la fecha. “Aquí tienes un periodo de 4 años para hacerlo. Debes ir a la Tesorería de la Seguridad Social donde tienes que presentar una solicitud de ingresos indebidos donde si se te deniega podrás acudir al contencioso administrativo”.

“De esta forma, , sintiéndolo mucho, normativamente seguimos en las mismas. Pero se abre una vía de acceder a la tarifa plana mediante pleitos individuales que terminará provocando (Y estamos seguros) que la Seguridad Social reconozca el derecho del societario a poder acogerse a dichas bonificaciones sin necesidad de andar con demandas y jueces”, concluyen en Gestron.

Más desdichas con el j…. certificado digital

Esto no es un artículo de opinión, ni siquiera una lamentación; es una venganza.

Cada dos años me toca pelear con la renovación del certificado digital que expide esa banda de chapuceros que es la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. A diferencia del certificado personal, el de entidad jurídica no se actualiza on line, así que tengo que irme al registro, pagar 7€ por la copia de inscripción en el registro mercantil, luego irme a Hacienda a autentificarme ante un funcionario, validar un código que me da la FMNT, pagar 16€, descargarme el certificado e instalarlo. No me queda otra bajo pena de multa, porque Hacienda obliga, y además se necesita para facturar electrónicamente.

Todos los pobres desdichados guardamos a tal fin un Internet Explorer antiguo, y va bien un Chrome48 (que no se actualiza). Hay que desactivar casi todos los muros de seguridad, antivirus y enfrentarse a un buen número de excepciones de seguridad, trampas de interfaz, reacciones sicalípticas. La alternativa es un navegador Mozilla, pero es peor, todavía más excepciones de seguridad, hay que personalizar, tocar aquí, tocar allá, y encima va con una especie de retardo, crees que se instala y no. Enfín… A veces te juega putadas como que la pantalla de confirmación aparece «debajo» de la pantalla activa. Otra te pide por defecto actualizar el lector de tarjeta (?). Un Cristo. Y eso que estoy abreviando, no les cuento los procesos de actualización de Java, ni el tiempo perdido consultando «dudas más frecuentes» que te derivan a un tocho de 70 folios…

Este 2019 me pasó que iniciado el proceso de descarga desde Mozilla (porque el otro no aceptaba la tarjeta de pago, a saber por qué), y tras pagar los 16€ no pude completar el trámite. Aquello se empezó a poner azul de ventanas emergentes con «error failure», «no autentification», etc… Tras buscar como hijoputa al padre el teléfono de soporte, llamo con la suerte de que el operario va y me revoca el código, para devolverme la pasta, cuando yo le advertí que no me revocara y que me diera asesoramiento técnico. Nada, sin piedad. Tuvimos un altercado, con servidor rojo de ira soltando el «Usted no sabe con quién está hablando», cagonsuputaabuela» y mis hijos buscando Calmante Vitaminado en el botiquín familiar, como cuando pierde el RCE Espanyol en el último minuto, que así es mi vida…

Vuelta a solicitar permiso, gestionar cita previa en Hacienda. Vuelta a autentificarme ante la funcionaria (que como buena veterana, imagino iba con el dedo puesto sobre el botón de llamar a seguridad, «la guerra que nos dan los de la FMNT», nos decía). Vuelta a casa, vuelta a pagar, vuelta a probar con los tres navegadores, nada. Vuelta a llamar. Esta vez un tipo algo más solvente me indica que tengo un certificado previo de 2017 instalado no se sabe dónde ni porqué y que ha sobrevivido «de milagro» a los borrados. Esto, ahora, en 2019, hace dos años la cosa era que habían cambiado el nombre y en lugar del de la empresa, aparecía el tuyo, pensabas que era un error, y a la casilla de salida.

Borramos el certificado y toca reiniciar el proceso de descarga. Esta vez  termina bien, así que me pongo a facturar (por cierto, también con el Explorer viejuno, sino no va) pero a la hora de firmar hay una confusión de permisos y el FACE el sistemas de remisión de la factura electrónica (que excuso comentar), no lo acepta. Paso de llamar al FACE, tienen un 902 y la consulta sale por un ojo de la cara, y eso que es un servicio público. Recapacito, me fumo un paquete de tabaco de tirón y optó por  exportar el certificado, volverlo a cargar en el navegador Explorer , borrar las facturas y volverlas a emitir. Bingo. Finalmente, de una puta y jodida vez, logro terminar el trámite. Me sirvo un copazo y suelto una jeremiada en Facebook.

Echo la cuenta y me sale una barbaridad de días perdidos, un mes y pico de retraso en la facturación, todo por una mierda pinchada en un palo, vergüenza nacional, infratecnología mierder made in Chanchullolandia, que no hay manera de jubilar. Y así cada dos años, al juego de la oca del certificado digital de personas jurídicas.

En España hay por lo menos 600.000 sociedades limitadas y anónimas. Echando la cuenta, la banda que ha perpetrado esta chapuza se lleva, por tanto, un mínimo de 5M€ al año por este ejercicio de vandalismo digital. No he encontrado el nombre del autor u empresa. Son el servicio CERES de la FMNT. Los mismos que con lo que nos chupan por este latrocinio patrocinan estatuas de la Virgen en el Acueducto y ahora entiendo porqué; porque cuando les llegue el postrer suspiro y dejen de boicotear al mundo el Altísimo les pedirá cuentas y quieras que no, patrocinar imágenes sagradas…

Ahora, la culpa de fondo la tiene el Gobierno. Algún genio dictaminó en su día que había que proteger al contribuyente con un doble cifrado. Un programa que encripta tu password personal y vuelve a encriptar el acceso de ese usuario a la base de datos de Hacienda. Para hacerle más difícil, además, hay que autentificarse en persona física. Para todo eso tiran de Java, pero esta programación ha quedado obsoleta y los navegadores nuevos no la admiten. Y así llevamos una década de mal rollo.

Autentificar al usuario es un problema que tienen todas las empresas serias y que se arregla con una autentificación manual. Por ejemplo, un sms de confirmación, una tarjetita con códigos, una criptocalculadora. En definitiva, que sistemas para evitar esta pesadilla los hay, y a patadas, y baratos (el banco, sin ir más lejos, no me cobra, Hacienda sí, y si el banco ni me cobra, imaginen…) Pero lo barato, bonito y bueno no interesa. Hay que alimentar el chanchullo.

La mayoría de empresarios que conozco ya se han resignado a, llegado el caso, dejarlo en manos de un informático, pagar lo que toque, y a otra cosa mariposa. Pero uno tiene pundonor, constancia y tesón…

No hay derecho. Y así, mientras los polítcos se pasean prometiendo que arreglarán las pensiones, Cataluña, la despoblación de Soria, el cambio climático y el entierro de Franco, yo les pido, a ver, chavalotes, sí, fijo que esta vez lo arregláis, ¿pero qué podéis hacer para que estos del CERES acaben en la cárcel?

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,